La Baja California

« Un lugar de una grande belleza magico e irreal » - John Steinbeck

Cuando una manana del ano 1536, hombres, enviados en expedicion por el famoso conquistador Hernán Cortés, desembarcan por la primera vez sobre lascostas de « Baja », son lejos imaginar que acaban de descubrir una de las verdaderas joyas de Mexico.

 

Un espectaculo desconcertante se ofrece a sus ojos : desiertos inmaculados, cactus gigantes, sierras majestuosas, y numerosos sanctuarios marinos abrigando cetaceos, y delfin…cual un eldorado acariciado por los rayos del sol imperturbable.

Este paraiso de la naturaleza a sabido preservar envidiosamente todas las componentes de este sueno. Un sueno que el autor de este libro nos invita a recorrer. Del norte al sur, la peninsula de Baja California ofrece con generosidad sus numerosos tresoros : montanas, volcanes, desiertos, lagunas, y playas viergenes parecen nunca agotar la sed del visitor avido de descubrimientos.

Una curiosidad simpre en alerta, incluido ante la riqueza excepcional de la flora y la fauna cuyas algunas especies no existen en otro lugar en el mundo.

El escritor american John Steinbeck describe en su obra “La Perla”, toda la atmosfera y la magia del Golfo de California y de la ciutad de La Paz, al tiempo donde los pescadores hacian fortuna en la pesca y el comercio de las ostras … .

Presenta el sitio como un lugar de una grande belleza a la vez magico e irreal.

Ahora todavia, la mas grande parte de « Baja » se queda un lienzo virgen por los viajeros en busca de espacios indomados. Ella es sin duda un de los raros lugares del planeta todavia privilegiado y asi propicia al ecotourismo.

Entre mar y oceano, un largo dedo de desiertos que se engancha a America del Norte.

Baja California es una peninsula larga de 1300km situada lo largo de la costa norte-oeste de Mexico. Enganchanda a America del Norte, esta cercada al oeste por el oceano pacifico y al esta por la mar de Cortes, comunmente nombrada « Golfo de California ». Su silueta afilada se estira de la frontera con la California norte américana hasta Cabo San Lucas, al extremo sur, despues de atravesar el tropico del Cancer.

Con una surface de 143 000 km2, no sobrepasa mucho 230 kilometros e, su ancha y no alcanza 45 km de anchura en su punto mas estrecho.

Esta península tiene más de 3000km de costas cercadas/rodeadas por/de casi 50 islas, la mayor parte situadas en el Golfo de California.

Una configuracion geologica unica.

El aspecto actual de la peninsula es debido a la combinación de dos fenómenos geológicos que son la tectónica de las placas y la actividad volcánica. La placa Pacífica con la cual son relacionadas California norteamericana y la Baja California se aleja poco a poco de la placa América en la cual se apoya el resto de América del norte.

A largo plazo, el efecto de esta tectónica ha progresivamente desatado la Baja California del continente y ha formado a la mayoría de las cordilleras de la península. Ella tristemente famosa falla de San Andréas, que marca el límite entre ambas placas tectónicas, se extiende de la ciudad de San Francisco (USA) hasta las profundidades del mar de Cortés.

La actividad volcánica también dejó rastros indelebles sobre la topografía de " Baja ", por ejemplo cerca de San Quintin o cerca de San Ignacio.

Una cordillera de sierras entre mar y desierto, del norte al sur.

Una sucesion casi interumpida de montanas forma la espina dorsal de la peninsula.

Mientras que hacia el oeste, estas montanas descendan en pendientes dulces hasta el Pacífico, son extremadamente abruptas lado este y se sumen literalmente hacia el desierto.

Entre las diferentes cordilleras, los más importantes son la Sierra de Juarez, en el norte, abrigando el « Parque Nacional Constitución » de 1857, variando entre altitudes comprendidas entre 1000 y 1800 metros y la Sierra San Pedro Mártir que culmina a 3095 metros a Picacho del Diablo, punto el más elevado de la Baja California. Más en el sur, encontramos la Sierra de Giganta que se extiende de Loreto hasta el norte de La Paz y por fin la Sierra de Laguna en la región sur, que alcanza 2100 metros de altitud.

 

La tierra banada por el sol.

La Baja California forma parte del desierto de Sonora que recubre a la vez el sur este de los Estados Unidos y el norte este de México. La parte mayor de la península disfruta de un clima seco, soleado y caliente todo el año, sin embargo, hay una variedad sorprendente de microclimas debidos a la altitud y a la exposición.

Por regla general, hace mucho calor más al sur y al este de la península y el clima es más fresco y más húmedo en el norte y al borde del Pacífico.

La parte norte este, que se extiende de Tijuana a El Rosario, posee un clima de tipo mediterráneo similar al lo de California norteamericana del sur y disfruta de la brisa del Pacífico que tiene el papel de « acondicionador de aire » natural aportando frescura y humedad. En cambio, el nordeste y la llanura de Mexicali sufren de un clima desértico a amplitud térmica fuerte. Las temperaturas pueden rozar con el 50°C en verano y pasar bajo la barra de 0°C en invierno.

Más en el sur, en el desierto central, el clima queda muy seco la mayor parte del año.

La Baja California del norte recibe lo esencial de sus precipitaciones durante el período de diciembre a marzo. La parte sur de la península sufre de la influencia tropical procedente del Ecuador lo que explica el hecho de que es a veces tocada por los ciclones en agosto y en septiembre, el período más húmedo del año.

En altitud, el clima cambia y se enfria; algunos macizos de montañas del centro se cubren « hasta » de nieve durante el período invernal.

Esta cordillera que separa el este y el oeste actúa como una barrera contra las nubes, y es por eso que los bordes del mar de Cortés son más áridos que la costa Pacífica.

Un ecosistema raro y variado.

Su aislamiento geográfico con respecto al continente y la variedad de sus microclimas, dota la península de una fauna y de una flora de una diversidad increíble, adaptadas a las temperaturas extremas y a las precipitaciones reducidas.

Una flora exuberante.

 El cactées y otras plantas … colonizaron más de los tres cuartos del territorio, y pueden a veces constituir verdaderas barreras naturales. Esencialmente encontramos cactus, agaves, yuccas y algunos matorrales y pequeños árboles como el « palo verde » o la "manzanita". Sobre la centena de especies de cactus presentes en Baja California, 80 son endémicas, es decir que no crezan en ninguna otra parte del planeta.

El "cardo", el cactus más grande del mundo que se confunde a menudo con saguaro de Arizona y de Sonora, puede alcanzar más de 20 metros y pesar varias toneladas.

También contamos otras plantas o árboles endémicos como « la palmera azul » o el "cirio", que crecen cerca de Cataviña en el desierto central, como el asombroso " torote " o « el árbol elefante », un tipo de " baobab miniatura ".

Allí dónde el agua está presente, la vegetación se vuelve lujuriosa con palmeras, papiros, mangos, papayers y otros árboles tropicales.

Cuando la altitud aumenta, cactus ceden el sitio a árboles más gruesos como robles y varias especies de coníferas como el pino Douglas o el pino Jeffrey.

Los numerosos kilómetros de costas son cercados por un manglar denso que protege una fauna muy variada.

Una fauna abundante.

 A primera vista, "Baja" parece privada de toda vida animal teniendo en cuenta de la rudeza de su clima, sin embargo, numerosas especies se han adaptado y contentado de poco para subsistir.

La península cuenta en primer lugar numerosas especies de reptiles como serpientes, lagartos o tortugas. La serpiente más conocida y también más peligrosa es ciertamente el crótalo que se encuentra en numerosas zonas desérticas y montañosas y que sale la mayoría de las veces por la noche.

Las liebres y los coyotes pueblan también una gran parte de "Baja" y estan muy fáciles a observar, contrariamente a los pumas y a los linces, más reservados.

Los parques nacionales del norte protegen/abrigan ciervos y íbices así como numerosos conejos, ardillas y algunos osos lavadores. Las aves están presentes por todas partes sobre "Baja". Los más presentes son la gaviota y el pelícano cerca de las costas, así como las grúas, las garzas y los cormoranes cerca de las zonas de manglar. En las regiones desérticas, encontramos a numerosos buitres, halcones y otras rapaces y por supuesto el famoso "correcamino" (¡ el ave que hace " bip bip" y se hace perseguir por un coyote !).

El océano Pacífico y el mar de Cortés

Les aguas frías y agitadas del Pacífico contrastan fuertemente con las del Golfo de California, más calientes y a menudo tranquilas. Esta diferencia también se nota bajo el agua con dos ecosistemas totalmente diferentes.

El Pacífico abriga una fauna de moluscos, crustáceos (cangrejo de mar, langosta) así como una gran variedad de peces, y también algunas colonias de leones marinos y de elefantes de mar. Por fin podemos observar a numerosos delfines como el delfín " nariz de botella " o el delfín de "Risso".

Pero el residente más inesperado es por supuesto la ballena gris que baja cada año de Alaska para reproducirse, de diciembre a marzo, en las aguas más calientes y más tranquilas de las diferentes bahías situadas lado Pacífico (Laguna Ojo de Liebre o Bahía Magdalena).

El Golfo de California es protegido, en cuanto a él, de corrientes frías y el oleaje. Encontramos allí un número impresionante de especies de peces tropicales y subtropicales muy coloreados como el pez " ángel de Cortés ", el pez "arco iris", el pez escorpión, el (“murène”) o la raya moteada. El (“marlin”) y el barracudas son tan muy comunes así como las rayas mantas y los calamares gigantes. Podemos también cruzar a los “tiburones ballenas” que se acercan a costas durante su período de reproducción. Algunos mamíferos marineros tales como leones marinos y focas pueblan las islas del mar de Cortés.

Por fin, más rara, la ballena azul, más grueso mamífero marino del planeta con una longitud media de 33 metros, a menudo se queda en profundidad y sube que para tomar su respiración/respiro.

Encontramos algunos arrecifes de corales cerca de La Paz y al este de la parte meridional de "Baja". Son un refugio y una garantía de encontrar el alimento para numerosas especies.

Esta diversidad y esta riqueza han dado al mar de Cortés los apodos de "acuario del mundo" (Jacques-Yves Cousteau) o de "Galápagos del hemisferio norte.".

Poca Historia.

Según los historiadores especializados en la región, los primeros habitantes de la península llegan a partir de 10 000 años antes de JC. Los vestigios más antiguos son descubiertos cerca de San Ignacio y cerca de Bahía de Los Angeles.

Estos pueblos prehistóricos venidos del norte de Asia atraviesan el estrecho de Beiring a pie mientras que éste sea recubierto por la banquisa. Descienden luego de Alaska para poblar poco a poco todo el continente americano.

Estos pueblos, hoy casi desaparecidos, dejaron un patrimonio cultural prehistórico constituido por pinturas rupestres, por pétroglyphes y por instrumentos diversos descubiertos en numerosos sitios de la península.

Antes de la llegada de los europeos, en el siglo XVI, contábamos cerca de 50 000 habitantes que pertenecían a 3 grandes tribus establecidas del norte en el sur como Yumanos, Cochimis y Guaycuras, cada tribu que estaba dividida en céntimos tribus tales como Tipais, Kumiais, Paipais o Cucupahs, en la parte norte, y Huchitis y Pericus al sur.

No contamos hoy más que un millar de individuos que viven en el extremo norte de la península. Subsisten gracias a la agricultura pero sobre todo gracias al artesanado tal el tejido de cestas en hojas de palmera o la alfarería.

Los primeros exploradores españoles.

Al alba del siglo XVI, las carabelas españolas alcanzan México. Empieza entonces la "conquista" de este nuevo eldorado… Una vez el continente domesticado, se interesan por las fronteras de su nuevo imperio. Cuando el navegador Hernán Cortés desembarca cerca de la bahía de La Paz en 1536, cree primero que él llegue en una isla del Pacífico descrita como una isla " de oro " en la alta mar de México. Tan hace mucho calor allí que se utiliza las palabras "Calida Fornax" (horno ardiente) para describirla. Esto es el primer origen supuesto de la palabra “California”…

El otro proviene de una novela española del principio del siglo XVI titulado: "Las sergas de Esplandian" en el cual esta "isla famosa de oro" fue gobernada por una reina: Bárbara Calafia y su banda de mujeres guerreras. Calafia habría dado así su nombre en la actual California. La Baja California permanecerá representada como una isla sobre los mapas hasta el siglo XVII.

Comienza luego una lucha desapiadada del pueblo indígena para impedir la intrusión española. Las enfermedades aportadas por los europeos mataron una gran parte de ellos, pero la sequedad y el calor terminan por devolver los europeos a su casa. La península permanece tan virgen de colonizadores hasta 1683, data a la cual los primeros misioneros desembarcan, enviados por el reino español.

El período de las misiones.

 Los primeros misioneros Jesuitas, encuadrados por el padre Eusebio Kino, comenzaron a instalarse sobre las tierras de Baja California, con para misión, la evangelización de los pueblos autóctonos. Desembarcados en La Paz, no pueden apenas quedarse porque no son los bienvenidos entre la población local. Se instalan entonces en el norte del actual Loreto pero la parte no es ganada por anticipado: a pesar de sus esfuerzos para inculcar la religión, hacen falta más de catorce años para conseguir por fin establecer la primera misión Nuestra Señora de Loreto.

Ésta es construida en 1697 y constituye el punto de partida de una evangelización larga de la península, marcada por la construcción de veintitrés misiones sobre una duración de setenta años. Durante este período, las poblaciones indígenas sufren muchas enfermedades aportadas por los europeos, contra las cuales sus defensas naturales no pueden luchar. Son por otra parte cerca de 40 000 que sucumben.

A causa de la multiplicación de las epidemias, las misiones se vuelven más difíciles de administrar y es por eso que los Jesuitas son recordados en España en 1767.

Con el fin de asegurar la perennidad de todas estas construcciones religiosas y de continuar inculcando la "palabra-voz de Dios ", se envía entonces la orden de los Franciscanos dirigida por el padre Junipero Serra. Estos últimos cierran ciertas misiones, lo restauran otros y fundan una nueva misión, la de San Fernando. Sus esfuerzos se llevan luego la construcción de veintiuna nuevas misiones en lo que constituye la actual California norte americana.

En 1773, los sacerdotes dominicanos toman el relevo en Baja California y fundan nueve últimas misiones al norte de la península, totalmente construidas de “adobe”, salga de “torchis” local. Más frágiles al nivel de esta técnica de construcción, quedan hoy estos últimos edificios sólo unas ruinas.

La guerra Estados Unidos - México.

Después de una independencia adquirida con mucha dificultad en 1821, México debe luego luchar contra la invasión de los "norteamericanos" en 1832 en Texas. Una guerra en la cual México se ve perder una gran parte de su territorio, y debe así separarse de California, de Arizona, de Texas y de Florida para revendérselos a su vecino norteamericano. 

La fiebre del oro y las minas.

La Baja California luego es ansiada por las compañías mineras que se suceden, atraídas por las reservas naturales de la península en metales preciosos tales como el oro, la plata o el cobre. Entre estos pretendientes, la compañía minera de Boleo, venida de Francia, se instala a Santa Rosalía, trayendo en el mismo lugar de la mano de obra así como del material minero.

La compañía funciona hasta principios de los años 1950, luego vuelve a Francia abandonando los lugares. Testigo de este episodio histórico, Santa Rosalía todavía posee hoy arquitectura única que contrasta fuertemente con todas las ciudades que se puede encontrar en México.

Una identidad cultural.

Excepto algunos descendientes de tribus locales que subsistan en las montañas del extremo norte (les estimamos su número a 1500 individuos) como Paipais, Kumiais y Cochimis, la población de "Baja" es descendiente de numerosos estados mexicanos, de ahí la diversidad cultural extrema.

Contamos hoy cerca de 3,5 millones de habitantes en el Estado de Baja California (parte norte), la inmensa mayoría reagrupada en las ciudades fronterizas del norte (Tijuana: las 2.000.000 hab., Mexicali: las 950.000 hab., Ensenada: 500.000 hab.) mientras que la población de Baja California Sur sobrepasa apenas a los 500 000 habitantes (280 000 en La Paz).

Muchos consideran la península como una puerta de entrada hacia los Estados Unidos. La influencia americana allí es por consiguiente palpable en algunos aspectos y más evidente en algunos lugares. Por razones logísticas y de proximidad, la mayoría de las importaciones de "Baja" proviene no de México pero de California. Así, la Baja California anuncia una propia identidad fuerte. Aislada además de México, aparece como una tierra coloreada de una mezcla heteróclita, entre cultura latina y anglosajona.

Este aspecto es sobre todo visible en las ciudades fronterizas del norte dónde las avenidas anchas y rectilíneas y el reinado del coche hacen eco a las configuraciones y a los planes de las grandes metrópolis americanas. También es en el norte dónde la economía es dopada por el sistema americano y donde el nivel de vida es más elevado por consiguiente que en el resto de México.

Aparte de este aspecto exterior, la península queda fuertemente impregnada por sus raíces mexicanas, lo que confiere al lugar una atmósfera calurosa y viva. Cuanto más descendemos hacia el sur, más los rastros de la cultura americana se hacen raros, dejando la naturaleza y la identidad cultural recobrar sus derechos. Las ciudades y los pueblos entonces son impregnados de una cultura mexicana más marcada, que se encuentra particularmente en el momento de las fiestas locales y nacionales como el carnaval de La Paz o el día de los muertos celebrado en todo el país.

Como sus conciudadanos del continente, los habitantes están muy “abiertos” y acogedores, preconizando el hedonismo de los vividores. Sus actividades están esencialmente basadas en la pesca y el turismo en la parte sur y sobre la industria “maquiladora” (deslocalización) y el comercio en las ciudades fronterizas del norte.

Una cocina autentica del sol.

 La gastronomía de "Baja" posee las mismas bases que el del continente, pero se enriquece también de una gran apertura hacia la cocina internacional. Con la proximidad del mar, es frecuente de encontrar, como platos de base, peces y crustáceos. La costa Pacífica es muy rica en (homars), langostas y peces tales como el atún, el espadón o el mero, mientras que el mar de Cortés rebosa de calamares de Humboldt y de gambas, para citar sólo los más comunes.

Estos productos del mar frescamente pescados son utilizados en los famosos tacos (torta de trigo o de maíz), burritos u otro enchiladas local, y se sazonan con otros ingredientes-reyes: el cilantro fresco, el limón verde y la guindilla. (Existen unas decenas de variedades de guindillas en México).

Las carnes (ave de corral, buey/vaca) y los peces están casi servidos siempre con arroz y las judías y se acompañan de "chips" de maíz o de tortillas de trigo que sirven de de pan. Otros platos típicamente mexicanos contienen ingredientes más inesperados como el cacao que sirve de base para preparar " mole poblano " (pollo a la salsa al chocolate) o algunas variedades de cactus como el " nopal " (Opuntia) o los frutos del cardo y del pytahaya.

Para rociar estos festines, la cerveza queda la bebida más popular aunque desde hace algunos años el vino comienza a encontrar a cada vez más adeptos. La viña es principalmente cultivada en el valle de Guadalupe, al norte de "Baja", donde es producido el 70 % del viñedo de todo el México. El clima mediterráneo y las tierras fértiles hacen en/de este lugar un terreno propicio para este tipo de actividad. El vino local no tiene por cierto nada que envidiar a los vinos europeos. Las cepas francesas, españolas e italianas que se utiliza para la producción perfectamente parecen convenir a esta región de México.

Un potencial turístico fuerte.

Después de la segunda guerra mundial, la península comienza poco a poco a recibir a algunos turistas americanos afortunados, atraídos principalmente por las ciudades fronterizas. Pueden ir allá a barco o a avión privado, dado que la ausencia de camino en aquella época.

Es sólo en 1973, cuando el camino (“transpéninsulaire”) es terminado, cuando la península realmente comienza a desarrollarse, particularmente al extremo norte, con las ciudades fronterizas (Tijuana, Mexicali), y al extremo sur (Los Cabos y La Paz).

“Todavía hoy”, solo dos regiones conocen un verdadero desarrollo, dejando el resto de la península todavía relativamente virgen y salvaje…

Así, los numerosos puntos de la península todavía constituyen hoy un verdadero pequeño paraíso dedicado al ecoturismo, lo que encantará a todos los enamorados de grandes espacios y de naturaleza, y también los aficionados de playas desiertas bañadas por el sol